
Al largo de mi vida he hecho esquí 3 o 4 veces al año. Este año he decidido empezar a hacer snowboard y por lo menos acabar bajando las pistas negras. Normalmente con la familia pasamos 3 días enteros esquiando, pero este año me puse enfermó y no pude ir. Como me quedé con las ganas de ir, le dije a un amigo, que también había empezado con el snowboard hacía poco, para ir. Me dijo que si y ese mismo fin de semana cogimos el bus Sagalés que nos llevaba a la Masella. Nos levantamos a las 5 ya que el bus salía a las 6, tras varias paradas y unas cuantas risas llegamos 4 horas después a la estación. Alquilamos el material que previamente habíamos reservado y nos lanzamos a la aventura.
Para mí era la primera vez que hacía snow y para él la segunda. No quisimos coger profesor y decidimos ir por nuestra cuenta saliese lo que saliese. Nuestro objetivo era poder bajar una roja antes de irnos, un reto difícil pero factible.
Las primeras horas fueron duras y estaba más rato en el suelo que esquiando pero no me rendí. Era mediodía y solo habíamos conseguido bajar pistas verdes(la más fácil). Para aprovechar el día comíamos mientras nos llevaba el telesilla hasta arriba, en ningún momento paramos para descansar. Sobre las 2 del mediodía yo empezaba a estar cansado y a desanimarme ya que no veía resultados y en 3 horas partía el autocar de vuelta a Barcelona. Pero entonces mi amigo me animó y pudimos bajar pistas azules. Quedaba 1 hora y queríamos cumplir el objetivo así que le echamos agallas y nos tiramos por una roja, aunque no tuviéramos el suficiente nivel para hacerlo. A nuestra sorpresa, la bajamos bastante bien y cayéndonos menos que en las azules ya que íbamos más lentos por precaución.

Para acabar bajamos otra roja y fue el momento en el que los dos nos chocamos y recorrimos toda la pista con el culo. Fue un momento gracioso y doloroso a la vez (tengo vídeo pero no sé cómo ponerlo).
En el bus de vuelta dijimos que hay veces que sólo con esforzarse es suficiente y que aunque no estés capacitado tienes que atreverte a probar. Si no nos hubiéramos atrevido no lo habríamos conseguido pero gracias al esfuerzo constante durante todo el día y la valentía bajamos dos rojas mi primer día de snowboard.