PINETA

En el mes de abril mis amigos y yo decidimos ir de excursión, pero no una excursión cerca de casa, sino que esta se encontraba en Huesca, concretamente en el Valle de Pineta. Esta idea se nos ocurrió porque de pequeños íbamos junto con nuestras famílias a hacer excursiones por el monte y nos lo pasábamos genial. Esta costumbre se fue perdiendo poco a poco hasta que hace 5 años que dejamos de hacerlo. Días antes de ir estábamos recordando momentos cuando a un amigo se le ocurrió ir de excursión otra vez y aprovechando un antiguo albergue que fuimos hace años decidimos ir.

Nunca pensé que planificar una excursión así nos costaría tantísimo. Bien, primeramente teníamos que encontrar un transporte de Barcelona hasta el albergue situado en el Valle de Pineta. Pues ciertamente tuvimos mucha suerte ya que la empresa nos dijo que sólo hacían una vez cada 2 meses y para volver nos tendríamos que esperar toda la semana en el albergue, pero justo ese mes a petición de un grupo grande el bus volvería por la mañana 2 días después de llegar a Pineta. Así que simultáneamente cogimos 2 noches en el albergue y los billetes del autobús. Nosotros, tan organizados, teníamos el alojamiento y el transporte pero no sabíamos que ruta íbamos a hacer. Ninguno se acordaba de la ruta que hicimos de pequeños así que decidimos investigar un poco y decidimos hacer La Larri. Era una ruta  fácil pero muy divertida ya que allí había nevado hace poco y si subíamos lo suficiente nos encontraríamos con nieve.

Cada uno se preparó la mochila con lo esencial para los dos días y la excursiones y empezamos el viaje de 4h en bus. Fue bastante divertido ya que nos hicimos amigos de algunos que había ahí y estuvimos hablando un rato. En estos momentos es cuando te das cuenta que en la vida hay que ser abierto y hablar con la gente de tu alrededor y no sólo con tus amigos.

Nada más llegar nos instalamos cenamos y después de un rato en la fresca hablando nos fuimos a dormir. Al día siguiente, antes de partir, preguntamos si los mapas que llevábamos estaba bien marcada la ruta que queríamos hacer para asegurarnos. El autocar nos llevó a todos en un punto de partida común y empezamos nuestra ruta. La excursión fue maravillosa, hacía mucho que no disfrutaba tanto de la naturaleza.  Estábamos en plena primavera y todo era verde y colorido. El tiempo nos acompañó ya que íbamos en manga corta y hasta teníamos calor. Por si no era suficiente, cuando llegamos a las cascadas nos encontramos con nieve y algunas gamuzas. Nos estuvimos un buen rato tirándonos por la nieve y jugando a cartas todos juntos. Es en estos momentos que te das cuenta que para ser feliz no necesitas nada más que tus amigos y si la naturaleza te acompaña aún mejor. Yo soy un chico de ciudad, pero prefiero mucho antes la montaña. No tuvimos ningún problema con los caminos ya que a un amigo se le da muy bien orientarse y había gente para preguntar en caso de que no supiéramos bien dónde íbamos. Se hicieron las seis y el autocar nos llevó de vuelta a la Casa de Pineta.

Antes de cenar estuvimos compartiendo nuestras experiencias con el grupo del autocar, al aire libre.

Finalmente, al día siguiente tuvimos que recoger todo y montarnos al autocar para volver a la gran urbe.  Fue un momento triste, se nos había pasado el fin de semana demasiado rápido. Pero todo lo bueno tiene su fin.

Siempre me quedará el recuerdo de pasar un fin de semana junto mis amigos y la naturaleza, nosotros solos. Una experiencia inolvidable.

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